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Entre ajonjolí y miel, la historia de las tartas

Entre ajonjolí y miel, la historia de las tartas
Mayo 05, 2021
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"De cualquier color, sabor, forma y tamaño, es el postre más amado en el mundo, sin duda una de las mejores creaciones de la humanidad"


Por: María José Alzate P - Comunicaciones Levapan.

 

¿Es posible que alguna persona no haya disfrutado alguna vez de un delicioso pedazo de tarta? Es imposible. Estos manjares son sinónimo de festejo, celebración, y sabor. Pero ¿cuál fue el origen de estos deliciosos manjares?


La historia de la tarta

Su origen se remonta a la antigüedad, específicamente Mesopotamia y el antiguo Egipto. Los primeros pasteles eran muy diferentes a los que conocemos hoy en día. Eran similares al pan, y endulzados con miel y ajonjolí.

En la Antigua Grecia los nacimientos se festejaban con pasteles, los más famosos eran los de Atenas, creados con harina, queso y aceite. Posteriormente, el Imperio Romano, en el siglo VI A.C surgió la distinción entre panadero y pastelero, introduciendo el oficio de pastelero.


Según los historiadores gastronómicos la palabra “cake” tuvo origen en el siglo XIII, es una derivación de “kaka” una palabra nórdica antigua. Los primeros panaderos medievales hacían pasteles de frutas, con pan de jengibre.

España a través del descubrimiento de América en el siglo XV introdujo el chocolate a la historia de la gastronomía, y combinándolo con el azúcar fue reemplazando a la miel como endulzante debido a su extraordinario sabor.

Más adelante, a mediados del siglo XVIII en Francia se impulsó el desarrollo del hojaldre, marcando el inicio de la pastelería moderna, horneando por primera vez pasteles redondos con glaseado.


En esta época, los avances tecnológicos facilitaron la disponibilidad de ingredientes, y maquinarias de panadería y pastelería, los aros de pastel se comenzaron a popularizar, podían ser de metal, madera o papel.

No fue sino hasta el siglo XIX que se produjo la tarta como la conocemos hoy en día, hecha con harina blanca y extrafina, polvo de hornear y levadura.


Características de las masas para las tartas

Dentro del mundo de la pastelería existe una gran cantidad de masas para tartas, pero las tres favoritas son:

• Masa briseé:

Suele tener un sabor neutro, por lo que es perfecta para utilizarse en tartas dulces y saladas. Su utilización es muy versátil, funciona fácilmente para muchas recetas, y su característica más destacable es que la cantidad de mantequilla puede ser la misma que la de la harina, sin perjudicar el resultado.


• Masa sablée:

Se caracteriza por ser blanda, ligera, y por tener una textura arenosa que se desmenuza con facilidad. Se compone de mantequilla y es muy suave debido al azúcar glass y las yemas. Es el tipo de masa perfecta para la creación de tortas rellenas de frutas, cremas pasteleras o chocolate.


• Masa sucrée:

Es mucho más firme y un poco más pesada que las demás debido a su alto contenido de azúcar, de ahí su nombre que significa azucarada. Es ideal para utilizar como fondo de tartas.

Receta especial:

• Tarta de mousse con chocolate y baileys:

Los ingredientes son, para la base: 6 huevos, separadas las claras de las yemas, 80 g de azúcar glas, 1/4 de taza de cacao en polvo, 2 cucharadas de maicena, 150 g de chocolate negro derretido y 1 cucharada de agua. Para la mousse: 600 ml de nata, 450 g de chocolate negro troceado, 60 ml de Baileys y 1 cucharada de cacao en polvo para espolvorear.


Elaboración:

- Adiciona mantequilla en un molde de cremallera de 25 cm y cubre con papel de hornear.

- Revolvemos las yemas con el azúcar hasta que la mezcla se blanquee.

- Tamiza el cacao en polvo y la maicena, lo agregas.

- Posteriormente, adiciona el chocolate negro derretido y el agua y bate.


- En otro bowl mezcle las claras a punto de nieve, agrégalas a la mezcla anterior en pequeñas tandas, removiendo con una espátula con cuidado, llevando a cabo movimientos envolventes.

- Vierte en el molde preparado y la horneas en un horno precalentado a 180º a lo largo de unos 20 minutos o hasta que punzando con una aguja esta salga limpia.

- Déjalo enfriar. Mientras, al mismo tiempo, haces la mousse. Pones la nata y el chocolate en un utensilio de metal a baño maría y deja que se derritan.


- Vierte la mezcla en un bol, añade licor, remueve y deja enfriar ligeramente.

- Desmolda la base de bizcocho, dale la vuelta y vuelve a ponerla en el molde.

- Coloca la mousse sobre la base y mete en la nevera un mínimo de tres horas, mejor toda la noche. Una vez que vayas a servir, desmolda y espolvorea con el cacao en polvo.


“Tómate el tiempo para hacer aquello que te llene, comerte un buen pedazo de tarta, por ejemplo” –Anónimo

Bibliografía: https://bit.ly/3mHlYYK | https://bit.ly/3e0G38u | https://bit.ly/3mFI7q0

 



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